La meteoróloga · Con un par · El domador

La meteoróloga · Con un par · El domador

21-05-2013 Cheap Jacksonville Jaguars Jerseys

 

 

 

Radio Castellón de la Cadena Ser

LA METEORÓLOGA

Por medio de molestias en mi cuerpo presentía los cambios climáticos; como los ancianos. Mi abuela solía quejarse de las muñecas y los tobillos cuando se le hinchaban en exceso y decía: «barrunto que va a cambiar el tiempo». Y efectivamente, pasaba de un sol tremendo a un chaparrón que te morías. Con apenas seis años ya sabía que era como ella; señalaba los tornados, los terremotos y los ciclones, pero para que mis padres se enteraran de esa insólita e innata facultad fue necesario que, durante mis llantos de dolor, levantaran mi blusa para comprobar sobrecogidos como el aumento desmesurado de mis pechos y la aparición de un tercero entre ellos auguraba, cada vez, los peores pronósticos meteorológicos.

21-05-2013

Radio Castellón de la Cadena Ser

CON UN PAR

Mi fobia a volar no impidió que hiciera el viaje, me aseguraron que era el mejor en este tipo de operaciones y valía la pena ponerse en sus manos. El despegue movió mis tripas al tiempo que empujaba mi pecho hacia arriba, fue una sensación que no me molestó. «Ya está» me dije aliviada, había superado lo que me atormentaba. La intervención fue perfecta pero en el vuelo de regreso mis sensaciones cambiaron; tuve nauseas, mis oídos se taparon por la presión y mi pecho parecía que iba a estallar, lo pasé muy mal. Estuve unas semanas en casa y cuando volví al trabajo, incité con mis jueguecitos a que los clientes levantaran mi blusa y palparan mis pechos recién operados.

 

 

20-05-2013

Wonderland de Radio 4

 

EL DOMADOR

Aquel órgano sin hueso devolvió el brillo a su mirada pese a que uno de sus ojos fuera de cristal. Seguía toqueteándome en su lucha por mantener una conversación ya que el tacto le quedó inmune; los demás sentidos se dañaron todos y, milagrosamente, aún cumplían su función. La familia era muy importante en estos casos, pero fue el injerto de su nueva lengua lo que sacó a mi amigo de la oscuridad. Ahora disfruta en el parque saboreando un helado de chocolate mientras yo le pregunto curioso qué pensaba cuando puso su cabeza debajo de la pata del elefante.

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